viernes, 22 de enero de 2016

Los pimientos de Padrón al horno con sal Maldon...¡qué pasión!



Una canción para dorarlos a la perfección: Jo de Petit - Malakaton (2011).

Originarios del convento de San Francisco de Herbón, en la galleguísima parroquia de Padrón, estos adorables pimentitos verdes fueron importados de América en el siglo XVI. Hoy en día, junto con las bravas, son uno de esos platos que al llegar a España uno piensa (perdonad el francesismo) "¿qué co*o es esto!?" pero que acaban generando una pura, nociva adicción y nos conviérten en pimientadictos dignos del zoo de Berlín. Y, nos preguntamos, ¿cuáles son los motivos a la base de esta peligrosísima dependencia? Bueno, hay muchos, como su tamaño de bomboncito, que permite comérselos de un bocado, o la deliciosa mezcla entre el sabor del aceite y los crujientes granitos de sal que los cubren, o la agradable inquietud de no saber si picarán o no ("Coma os pementos de Padrón: uns pican e outros non")...
Tradicionalmente los pimientos de Padrón se fríen, pero nosotros, que somos unos chicos muy sanos (je je je), os los proponemos al horno, espolvoreados por crujientes escamas de sal Maldon, una delicacy inglesa de elaboración artesanal.


Ingredientes para lograr la felicidad:
una cajita de pimientos de Padrón (250g)
2 cucharadas de aceite OVE
una pizca de sal Maldon y pimenta negra

La preparación no podría ser más sencilla. Precalentamos el horno a 200º. Ponemos los pimientos enteros, lavados y secados, en un bol, añadimos dos cucharadas de aceite y una espolvoreada de pimenta negra y mezclamos con las manos hasta estar seguros que el aceite los haya cubierto integralmente. Horneamos a 200º removiendo de vez en cuando hasta que estén bien dorados (unos 15 minutos). Servimos calientes con unas escamas de sal por encima. -Anna-



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